Probamos ChatGPT en 5 tareas: redujo nuestro tiempo un 62 %
Probamos ChatGPT en cinco tareas de un pequeño negocio y medimos cuánto tiempo nos ahorró en redacción, organización y planificación.
La inteligencia artificial promete ahorrar tiempo, automatizar trabajo y aumentar la productividad.
Pero una cosa es leer esas promesas y otra comprobar qué ocurre cuando intentamos utilizarla en tareas concretas.
Para el primer experimento de Jiménez Lab decidimos hacer algo sencillo: comparar cuánto tiempo requería realizar cinco tareas habituales de un pequeño negocio manualmente y cuánto utilizando ChatGPT.
No buscamos demostrar que la inteligencia artificial puede gestionar un negocio por sí sola.
Queríamos responder a una pregunta mucho más concreta:
¿Puede ChatGPT reducir realmente el tiempo necesario para completar tareas cotidianas de un pequeño negocio?
Para comprobarlo utilizamos Café Norte, una cafetería ficticia que nos permitió recrear situaciones habituales sin utilizar información real de clientes o empresas.
Cómo hicimos la prueba
Realizamos cinco tareas diferentes:
- Responder a la reclamación de una clienta.
- Crear tres publicaciones para Instagram.
- Organizar y priorizar una mañana de trabajo.
- Convertir información desordenada en un plan de acción.
- Crear una planificación semanal.
Cada tarea se realizó primero de manera manual.
Después repetimos exactamente el mismo ejercicio utilizando ChatGPT.
El cronómetro no se detenía cuando ChatGPT terminaba de generar una respuesta.
También contamos el tiempo necesario para leerla, comprobarla y pedir correcciones cuando fuera necesario.
Esto es importante porque generar una respuesta rápidamente no significa necesariamente que esté lista para utilizarse.
Resultados
| Tarea | Manual | Con ChatGPT | Tiempo ahorrado |
|---|---|---|---|
| Responder a un cliente | 3:32,71 | 1:52,00 | 1:40,71 |
| Crear 3 publicaciones | 9:09,23 | 2:59,96 | 6:09,27 |
| Priorizar tareas | 6:49,69 | 1:58,69 | 4:51,00 |
| Convertir información en acciones | 3:00,00 | 1:59,21 | 1:00,79 |
| Planificación semanal | 5:24,14 | 1:50,63 | 3:33,51 |
| Total | 27:55,77 | 10:40,49 | 17:15,28 |
En nuestras cinco pruebas, el tiempo total pasó de aproximadamente 27 minutos y 56 segundos a 10 minutos y 40 segundos.
Eso representa una reducción de aproximadamente el 62 %.
Pero el tiempo no fue lo único interesante.
Prueba 1: responder a una reclamación
El primer escenario consistía en responder a una clienta que había encargado un desayuno para una reunión de doce personas.
El pedido llegó 35 minutos tarde y faltaba una de las opciones veganas.
La respuesta manual tardó:
3 minutos y 32 segundos.
Con ChatGPT:
1 minuto y 52 segundos.
La IA produjo una respuesta más estructurada y reconoció específicamente los dos problemas.
Sin embargo, hubo que intervenir.
La primera versión no tenía una disculpa tan directa como queríamos, por lo que pedimos una corrección.
La primera conclusión fue sencilla:
la IA aceleró la redacción, pero el criterio humano siguió siendo necesario para determinar cómo queríamos hablar con la cliente.
Prueba 2: crear contenido para Instagram
Esta fue una de las pruebas donde encontramos una mayor diferencia.
Había que crear tres publicaciones para promocionar un desayuno para llevar de Café Norte.
Manualmente tardamos:
9 minutos y 9 segundos.
Con ChatGPT:
2 minutos y 59 segundos.
Una reducción cercana al 67 %.
Pero apareció otro detalle interesante.
Durante la versión manual introdujimos accidentalmente información que no existía en el briefing:
- un número de teléfono;
- un servicio de entrega a domicilio;
- y un precio diferente en una de las publicaciones.
ChatGPT mantuvo correctamente las condiciones originales en las tres publicaciones.
Sin embargo, tampoco quedó perfecto a la primera.
Las primeras propuestas nos parecieron demasiado secas para una cafetería cotidiana, así que tuvimos que pedir que el tono fuera más cálido.
La segunda versión encajaba mucho mejor.
Aquí encontramos algo que se repetiría durante el experimento:
la IA puede seguir muy bien un briefing, pero necesita que alguien defina qué personalidad debe tener la marca.
Prueba 3: organizar una mañana complicada
Esta prueba incluía doce pendientes diferentes:
pedidos próximos, falta de vasos, retrasos del proveedor de leche, problemas con el datáfono, una cafetera haciendo ruido, consultas de clientes y diferentes tareas administrativas.
Manualmente tardamos:
6 minutos y 49 segundos.
Con ChatGPT:
1 minuto y 58 segundos.
La reducción fue aproximadamente del 71 %, la mayor de todo el experimento.
Pero ocurrió algo todavía más interesante.
En nuestra planificación manual olvidamos dos tareas.
ChatGPT mantuvo las doce.
También organizó la prioridad teniendo en cuenta qué tareas tenían una hora límite inmediata y cuáles podían esperar.
Eso no significa que su orden fuera la única manera correcta de gestionar una cafetería.
Pero sí demostró ser útil como una segunda capa de organización.
Prueba 4: convertir información en acciones
Para esta prueba utilizamos un texto con numerosos datos:
- posibles retrasos durante diez días;
- consumo de vasos;
- instrucciones sobre el datáfono;
- una factura duplicada de 86 €;
- una reserva con necesidades alimentarias;
- y una promoción futura.
La versión manual tardó:
3 minutos.
ChatGPT tardó:
1 minuto y 59 segundos.
Aquí la diferencia fue mucho menor: aproximadamente un 34 %.
Sin embargo, ChatGPT conservó prácticamente todos los detalles relevantes: cantidades, horarios, plazos y condiciones.
Nuestra versión manual simplificó bastante más la información y dejó fuera algunos datos.
Esto sugiere algo interesante:
en determinadas tareas la principal ventaja de la IA puede no ser únicamente la velocidad, sino ayudar a evitar que información importante se pierda durante el resumen.
Prueba 5: planificar una semana
La última prueba consistió en organizar las tareas de Café Norte de lunes a sábado.
Había que distribuir:
- administración;
- publicaciones;
- revisiones de stock;
- posibles retrasos de proveedores;
- control del datáfono;
- y la preparación de una reserva para dieciocho personas.
Manualmente tardamos:
5 minutos y 24 segundos.
Con ChatGPT:
1 minuto y 50 segundos.
Además, esta vez no fue necesario pedir ninguna corrección.
La IA consiguió distribuir todas las condiciones del briefing a lo largo de la semana y mantener detalles que en nuestra versión manual no aparecieron explícitamente.
¿Qué hizo mejor ChatGPT?
Después de las cinco pruebas apareció un patrón.
ChatGPT resultó especialmente útil cuando había que:
- organizar mucha información;
- mantener restricciones;
- convertir datos dispersos en una estructura clara;
- generar primeros borradores;
- y transformar instrucciones en planes concretos.
También redujo considerablemente el tiempo dedicado a tareas de redacción.
Pero hubo una diferencia importante entre distintos tipos de trabajo.
En tareas estructuradas, como planificación y priorización, los resultados estaban prácticamente listos para utilizar.
En tareas de comunicación, como responder a clientes o escribir publicaciones para Instagram, fue necesario aportar criterio humano para ajustar el tono.
Y eso quizá sea más interesante que el propio 62 %.
La IA no eliminó la revisión humana
Durante este experimento no descubrimos una máquina capaz de gestionar un negocio automáticamente.
Descubrimos algo mucho más práctico.
ChatGPT funcionó bien como primer borrador, organizador y asistente para procesar información.
Pero alguien todavía tuvo que decidir:
- ¿Esta disculpa es suficientemente cercana?
- ¿Así hablaría realmente nuestra cafetería?
- ¿Esta prioridad tiene sentido en un negocio real?
- ¿La información generada respeta exactamente lo que necesitamos?
Ese trabajo sigue dependiendo de una persona.
La diferencia es que esa persona puede comenzar desde una propuesta bastante avanzada en lugar de empezar siempre desde una página en blanco.
Limitaciones del experimento
Estos resultados necesitan contexto.
Esto no es un estudio científico.
Solo participó una persona.
Utilizamos cinco tareas.
Todas las situaciones fueron simuladas.
Café Norte es un negocio ficticio.
Los resultados tampoco significan que cualquier negocio vaya a ahorrar un 62 % de tiempo utilizando ChatGPT.
Una persona con mucha experiencia realizando estas tareas podría completar las versiones manuales considerablemente más rápido.
También es posible que una persona que no revise correctamente las respuestas de la IA termine perdiendo tiempo o utilizando información incorrecta.
Por eso no sería correcto afirmar:
“ChatGPT ahorra un 62 % de tiempo.”
Lo que sí podemos afirmar sobre este experimento es:
En las cinco tareas que probamos, utilizar ChatGPT redujo nuestro tiempo total aproximadamente un 62 %.
La diferencia es importante.
Entonces, ¿merece la pena?
Después de estas cinco pruebas, nuestra respuesta es sencilla.
Para tareas repetitivas de redacción, organización y planificación encontramos una ventaja clara.
No porque ChatGPT hiciera todo el trabajo por nosotros.
La ventaja apareció porque redujo considerablemente el tiempo necesario para llegar a un resultado utilizable.
Donde menos confiaríamos ciegamente en la herramienta es precisamente donde entran en juego el contexto, la personalidad de una marca y el trato con las personas.
La fórmula que mejor funcionó durante este experimento fue:
IA para generar y organizar.
Humano para revisar y decidir.
Y probablemente esa sea una manera mucho más útil de pensar en estas herramientas que preguntarnos simplemente si la inteligencia artificial va a sustituir a alguien.
Menos promesas. Más pruebas.
— Jiménez Lab